13 de enero de 2010


«He tenido dos pasiones en mi vida: la lectura y la bicicleta».     
E. M. Cioran

2 comentarios:

José Ignacio Nájera dijo...

Estimado Guillermo, qué bien sonaría un libro sobre Cioran que se titulara "El ciclista nihilista". Por lo visto, el joven Cioran "pedaleaba" mucho para desfogarse -tal vez para atemperar la fiebre de ciertas lecturas-, ¡para descansar de pensar! Ya de mayor, confesaba que le gustaba mucho caminar y caminar para no darle oportunidad al pensar, a sus reflexiones negras y, por eso, lúcidas. Curiosamente, las fotos con bici que se hizo allá por los años 37-38 tienen un ramalazo entre exhibicionista y boy-scout que no insinúan el menor nihilismo. Parece que va o viene de alguna parte. ¡Él!, que sabía de lo inútil de cualquier finalidad

Guillermo da Costa dijo...

Estimado Ignacio:
Rodar en bici. Nada depura tanto de los rigores del pensamiento. Un esfuerzo que reduce a otro. Cioran, a quien la bravura de la lucidez le hacía sudar, encontró en la bici el emplasto ante la podredumbre. Recorrió Francia en bici; también rodó por España. Con Boué. Qué gran maridaje. Luego de leer a Cioran te sientes como cuando llegas con la bici a la cima de un puerto de montaña: castigado pero fortalecido por la gesta. Una violencia interior te instiga a gritar. Y, de hecho, aúllas.
… Y a veces pienso que un pedaleo elegante produce música…