12 de marzo de 2011

PUNTO FINAL

Termino aquí este blog. Estoy en deuda con todos los lectores, seguidores y quienes escribís comentarios; y extremadamente agradecido a José Ignacio Nájera. Gracias a todos. Considero acabada la etapa que inicié en agosto de 2008 a propósito de un sitio web dedicado a Cioran. Hace tiempo que ya no releo su obra, solo a comentadores de la misma y a críticos. Además no deja de ser paradójico tramitar diligencias sobre este pensador particularmente sui géneris. ¿A qué ampliar los conocimientos sobre el personaje? Vale leerlo. Vale.
Como escribió Cioran:
«Una obra está acabada cuando no puede ya ser mejorada, aunque se la sepa insuficiente e incompleta. Se está tan exageradamente fatigado de ella que ya no se tiene el valor de añadirle ni una sola coma, aunque fuese indispensable. Lo que decide el grado de acabado de una obra no es en absoluto ninguna exigencia del arte o de la verdad, es la fatiga y, aún más, el asco». 
Guillermo da Costa

28 de febrero de 2011

CIORAN EN SU CENTENARIO


Por Guillermo da Costa 

Aun cuando la vida no fuese una inexorable tragedia, ese «cuento» estruendoso y sinsentido al que aludía Shakespeare, el pensamiento de Cioran no perdería su talle; todavía tendríamos su diletantismo, la pasión y la manera de su escritura. Quizá por eso Cioran también concilia a optimistas. 
     Pero lo es.
     Cioran, a quien gustaban particularmente los «casos», fue él mismo paradigma de «caso»: filósofo renegador del logos y de cualquier subterfugio académico, reaccionario a contracorriente, amargado de fina y no disimulada burla, lector infatigable al que enoja lo libresco... Cioran es una «experiencia», una «circunstancia» (no orteguiana: no salvable), diletante de la música y del... ciclismo. Fingió trabajar en una tesis mientras recorría Francia en bicicleta. Confesaba que las dos pasiones de su vida habían sido la lectura y el ciclismo. 
     Nada depura tanto de los rigores del pensamiento como rodar en bicicleta: un esfuerzo que reduce a otro. Cioran, a quien la bravura de la lucidez le hacía sudar, encontró en la bici un parche ante la hiel. Tras leer sus libros experimentas lo que al coronar un puerto de montaña pedaleando: castigado pero fortalecido por la gesta... Luego de algunos de sus aforismos uno podría clamar, con Lutero: «Esto es una locura que sobrepasa toda medida»; o incluso suscribir el «¡Asesinos!» que emitió Octave Lapize en el legendario Col d’Aubisque, el 21 de julio de 1910. Pero sobre todo su obra impele a bramar, con Miguel Induráin, «Je suis allé très loin dans la douleur».
     Qué fácil y qué espurio es etiquetar a Cioran. Y no digamos nada citarle, cualquiera que sea la causa. ¿Era nihilista? pero no con exactitud. Un negador con ramalazos afirmativos («Mi fuerza es no haberle encontrado respuesta a nada» —decía—; pero la turbación del insomnio otorga certísimas intuiciones...). ¿Le dominaba la desesperación? Sin duda, a fuerza de ciclotimia, de psicosis maníaco-depresiva, con ascendencia confesa en la actividad orgánica. Y sin embargo, «aunque tengo de la vida una concepción sombría, siempre he sentido gran pasión por la existencia». ¿Y qué hay de la vacuidad? ¿Es Cioran el príncipe del pensamiento vacuo?
     Todo es tan irreal y vacío que, por patente, no merece la pena (y no hay necesidad de) tratar de persuadir a nadie de ello, nos dice. Su concepto de vacuidad no equivale, empero, al de Nāgārjuna, por cuya escuela Madhyamaka se confesó inclinado. Cioran suscribiría, con la escuela de la vía media, el escepticismo que atañe a la relatividad de las opiniones y a la ilusión general del conocimiento; convendría en la falta de contenido del mundo, en su vacío. Pero, después de todo, la vacuidad preconizada por Nāgārjuna se atiene a un propósito: el despertar, el nirvana, mientras que en Cioran no hay objeto a conseguir ni intención, solo la nulidad y el desierto. Y ni siquiera el designio hindú de superar el yo indica analogía con Cioran. Así que no lo imaginamos en el estado de inefable Buda liberado. 
     Y bien, Cioran nació hace cien años (8 de abril de 1911). A su padre, pope ortodoxo, no le debió disgustar poco su primer libro (escrito en rumano, durante el año 1933), En las cimas de la desesperación, texto iconoclasta e incendiario, compendio de las obsesiones que dominarían toda la vida y obra del autor. Otro de sus libros rumanos, De lágrimas y de santos, desprende la pasión de un místico en un mundo sin Dios; «lo absoluto en un alma escéptica».
     Leer a Cioran no es precisamente una lenidad. Lo extraordinario y (aparentemente) paradójico es que una escritura como la suya, vital y literariamente sulfúrea, coadyuda a la astringencia de las heridas. Que no es poco. Y según el caso es, realmente, mucho. Además, no podremos prescindir de su estilo, a menudo imitado pero siempre inigualable. Si, como él predicaba de Bach, «su obra es generadora de divinidad», la suya es la obra de un estilista del pensamiento; de una reflexión sobre lo esencial, sobre los asuntos que más intrínsecamente nos atañen (querámoslo o no, sepámoslo o no) a todos.
     Leamos sus libros, ya busquemos en ellos catarsis o inspiración, luciente poesía o penetración filosófica y psicológica. Era un sagacísimo maestro de la prosa. 
     Quizá sea útil prevenir, en fin, de que no se sale indemne ni desembarazado de su lucidez.

18 de febrero de 2011

AFORISMO PARA UN CENTENARIO

«Después de todo, yo tampoco he perdido el tiempo, yo también me he zangoloteado como todo hijo de vecino en este universo descabellado».

  E. M. CIORAN, Ese maldito yo. Barcelona: Tusquets. Trad.: Rafael Panizo

18 de enero de 2011

CIORAN, 100 AÑOS

Espléndido texto inédito de José Ignacio Nájera (a quien agradezco nuevamente su contribución a este blog) para recordar el centenario del nacimiento de Cioran.


9 de noviembre de 2010


ENTREVISTA A FERNANDO SAVATER  
por GUILLERMO DA COSTA

(Imagen: Cioran y Savater en París.
Fuente: FERNANDO SAVATER: Mira por dónde. Autobiografía razonada, Punto de Lectura, Madrid, 2004)

1. Dedico una web (un blog en concreto, en español) al estudio de Cioran. Sin ánimo de compararla con lo que fue su magnífica tesis doctoral sobre el pensador rumano (Ensayo sobre Cioran, Espasa-Calpe, Madrid, 1992), ¿qué opina de mi impertinencia bloguera?

Fernando Savater: Me parece muy bien, porque sirve para mantener viva y polémica la obra de uno de los pensadores realmente “distintos” del pasado siglo.

2. ¿Para cuándo, como sugiere en Mira por dónde. Autobiografía razonada (Punto de Lectura, Madrid, 2004), publicará su correspondencia con Cioran?

F. S.: He publicado ya un par de cartas en el número de “L’Herne” dedicado a Cioran, que por cierto es estupendo. El resto, de momento, seguirá en conserva...

3. En su juventud, Cioran “deseó ser alguien” y, después, no dejó de insistir en que no somos nada (aunque cueste admitirlo, como decía Josep Plá). Y no obstante creo que él también tenía su “afectación” literaria…

F. S.: No cabe la menor duda. Tenía la pasión del estilo, como confesó —y me confesó— más de una vez... Nadie escribe como él si escribir bien no le importase. Además era muy consciente de sí mismo y bastante susceptible...

4. Sin intención de amargar la entrevista: ¿“la pesadilla es la única forma de lucidez” (Cioran)?

F. S.: Creo que la lucidez no es atroz ni beata: la pesadilla es una forma de tomársela, depende del temperamento y quizá del momento que atraviesa cada cual...

5. Si “toda lucidez es consecuencia de una pérdida” (Cioran), ¿es exagerado decir que la lucidez de Cioran es consecuencia de un desengaño sentimental de mocedad (recuerdo que él se refiere a ese episodio [de modo nada baladí] en algún texto)?

F. S.: El gran desengaño de Cioran es de índole religiosa, a mi parecer. Quería ser religioso, creyente, místico incluso..., pero su honradez intelectual y su sinceridad sensual se lo impidieron. Nunca se repuso de ese desengaño.

6. Confesaba Cioran que sus dos pasiones habían sido la lectura y la bicicleta. ¿Hablaron alguna vez sobre esa pasión (que también comparto con él) por el ciclismo?

F. S.: Me contó alguna vez, en su habitual tono humorístico, sus experiencias en ese campo. Le divertía mucho haber sido mencionado en un programa radiofónico sobre los pioneros del ciclismo en Francia. Por lo demás, yo he sido un gran aficionado al ciclismo de élite (el Tour, el Giro, etc.), pero nunca he sabido montar en bici, ya ves.

16 de octubre de 2010

Simone Boué habla de Cioran

Fragmentos extraídos y traducidos de la entrevista que Norbert Dodille mantuvo con la compañera de Cioran, Simone Boué.
Selección y traducción de José Ignacio Nájera.

26 de septiembre de 2010

Friedgard Thoma. Un amor de Cioran

La profesora y escritora Friedgard Thoma es autora de la obra Um nichts in der Welt. Eine Liebe von Cioran (Weidle Verlag), traducida y editada en italiano como Per nulla al mondo. Un amore di Cioran (l´Orecchio di Van Gogh). He contactado con Thoma y ha tenido la amabilidad de referirme cómo, a propósito de un extracto de las Variaciones Goldberg de J. S. Bach (fragmento acertadamente tomado por Massimo Carloni, editor al italiano de Um nichts in der Welt... y creador del vídeo "Un amore di Cioran"), dichas Variaciones fueron importantes para su relación con Cioran. Además, y en reconocimiento a la música, Cioran dedicó el siguiente aforismo a Friedgard Thoma:

"Nada como la música para crear una complicidad indestructible entre dos seres. Una pasión es perecedera, se degrada como todo lo que participa de la vida, mientras que la música es de una esencia superior a la vida y, por supuesto, a la muerte" (E. M. Cioran, 1982).

Doy las gracias a Friedgard Thoma por las rápidas y amables respuestas a vuelta de los correos electrónicos que le he remitido. Asimismo estoy en deuda con José Ignacio Nájera (compartidor ya indispensable de mi interés por Cioran) porque ha traducido del francés, con la profesionalidad debida, el aforismo de arriba.
El resto está en el vídeo y es por entero mérito de sus creadores.

Guillermo da Costa



GLENN GOULD INTERPRETANDO LAS VARIACIONES GOLDBERG (BWV 988)

4 de junio de 2010

E. M. Cioran. Su vida. Su obra

Disponible en YouTube la versión completa con subtítulos del documental «E. M. Cioran. Sa vie. Son oeuvre» al que me referí en la entrada Videoteca de humanidades





3 de junio de 2010

FRAGMENTO DE UNA ENTREVISTA A DIONISIO CAÑAS

En el año 2003 tuve ocasión de entrevistar al escritor y poeta ciudad-realeño Dionisio Cañas. Al recordarlo hoy he caído en la cuenta de que mencionaba a Cioran en un par de respuestas:

ENTREVISTA A DIONISIO CAÑAS por GUILLERMO DA COSTA (FRAGMENTO)


– Díganos cuáles son sus filósofos preferidos y por qué. 
Mis filósofos, o más bien pensadores, preferidos son: Diógenes, Séneca, Orígenes, Baltasar Gracián, Nietzsche, Unamuno, Ortega, Sartre, Camus, Merleau-Ponty, Cioran y Eugenio Trías. Leo varias tendencias filosóficas porque cada uno de estos autores me aportan una plataforma para pensar sobre mi existencia y sobre el mundo que me rodea. A mí me gusta el ensayo en general, sobre cualquier tema, por eso yo no hablaría de filósofos sino de pensadores. Pero a veces encuentro los pensamientos más profundos en la poesía, en la novela, en las conversaciones de la gente, en un bar de pueblo. Lo importante es estar siempre dispuesto a aprender de los demás, estar atentos. La disponibilidad de la mente y del corazón son dos elementos esenciales para permanecer jóvenes hasta la muerte: la disponibilidad de la mente nos ayuda a ser humildes y a aprender de cualquier persona, la disponibilidad del corazón nos da la esperanza de enamorarnos más allá de las fuerzas físicas, más allá de la muerte misma.

– Vivió ocho años en Francia y le exhortamos a que nos retrate su actividad allí. Además, y a propósito de Francia, en su último libro de poesía, Corazón de perro [2002], nos ha llamado la atención que subtitule algunos de los poemas con la expresión "paseando con Cioran". ¿Conoció a Cioran personalmente? ¿Qué opina de él? 
Mi familia emigró a Francia cuando yo tenía 10 años. Allí me eduqué y allí viví los años sesenta con una gran intensidad. Cioran es uno de mis pensadores preferidos, aunque no lo conocí en mis años de Francia. En mi último libro de poemas uso algunos de sus pensamientos, frases, por esta razón pongo lo de “paseando con Cioran”. Yo trabajo algunos poemas reciclando frases de autores que me gustan, porque sé que no puedo decir lo mismo mejor que ellos, por esta razón menciono algo para que no se crea que estoy copiando a nadie sino que lo que estoy haciendo es invitando al lector a que lea a Cioran.
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II
UTILIDAD DE LA MUERTE
(PASEANDO CON CIORAN)

Todos en la ciudad distribuyen recetas de felicidad, pero lo único que yo recuerdo es el haber sido una vez un niño, el haber tenido un miedo saludable, lo demás son tonterías. Asco me da lo que no eres tú, Vida, porque sólo se pudre lo que está vivo. Eres con la edad como una casa adosada en los suburbios de ti misma, y morir es vivir con tan pocos deseos como un elefante solitario, aunque a veces nuestro cadáver puede sernos muy útil.
 
IV
LOS DOMINGOS DE LA VIDA
(PASEANDO CON CIORAN)

Me gustan los párrafos del corazón, lo demás es literatura. Porque en la frase del tiempo sólo somos una coma y tranquilamente vamos alargando el palabreo para no llegar al punto final. Yo quiero escribir en una lengua salvaje, en una lengua de borrachos y que mis palabras se confundan con la vida, pero he vendido mi pasado en forma de escritura, una droga fatal para los inocentes. Yo creía ser joven bajo el sol y me quedé sin edad, y ahora los domingos de la vida buscan siempre su lunes.

I
UN CORAZÓN ABSTRACTO ME AMENAZA
(PASEANDO CON CIORAN)

Entonces, 
cuando en la sangre llevaba más alcohol y más
     España,
me emborrachaba de oscuridad
y hacía de la noche el sol negro de todas mis
mañanas.
Ahora
el vinagre de la sangre me hace ser prudente
y los frutos de fúnebres cosechas
se venden a mi alrededor sin que yo levante un
     dedo.
Mejor llorar sobre las ruinas de los besos
que estar hundido en mi propio corazón.

DIONISIO CAÑAS: Corazón de perro. Madrid: Ave del Paraíso, 2002.